lunes, 21 de julio de 2014

Novela: "Amor Prohibido"

Capítulo 45



Cuando Lali abrió los ojos, unas cuantas horas después, se despertó algo inquieta, asustada. Pero esa inquietud disminuyó cuando vio a Peter durmiendo a su lado. Miró la hora, las seis de la tarde. Vio que Peter había recogido toda la cocina, y sonrió. Se puso a limpiar la casa, quería distraerse con algo, hasta que una hora más tarde aproximadamente, Peter despertó. Buscó a Lali con la mirada, y la vio en la otra habitación, pasando la fregona. Se sentó en el borde del sofá y se frotó los ojos, todavía algo cansado.

-Te has despertado-apareció Lali-Hola-Peter la miró, con el mismo rostro serio que tenía antes de marcharse.

-Hola.

-¿Cómo estás? ¿Dónde has ido antes?

-No he ido a buscarlo, si es lo que te preocupa, soy más listo que tú y sé que eso no arreglaría nada-dijo bruscamente. Lali agachó la mirada.

-Sé que te has enfadado porque me haya visto con él, pero necesitaba enfrentarlo, lo necesitaba-Peter se encontraba mirando hacia el suelo, con las manos sobre su boca. Lali soltó un suspiro.-Pit…

-No lo necesitabas Lali, no necesitabas verlo, simplemente querías, y esa es la única verdad.

-¿Piensas que quería verlo? ¿Piensas que yo sigo teniendo…?

-No.-negó rotundamente-sé que no querías verlo por el placer de verlo a él, sino por solucionar esto, pero tú sabías muy bien que con verlo y hablar con él no iban a cambiar las cosas-al fin la mira a los ojos, por primera vez y los tiene vidriosos-pero lo que has hecho de quedar con él y a esas horas de la mañana es la mayor estupidez que has hecho nunca. Podría haberte hecho daño, o a nuestros hijos, y eso es algo que ahora mismo no puedo perdonarte. No has pensado en ellos, no has pensado en mí, en cómo me quedaría yo si llega a pasarte algo-las lágrimas caen por su rostro-sé que sólo querías terminar con esto, pero tomando esa decisión has sido egoísta-Peter se levantó del sofá y se fue al piso de arriba.

Lali estuvo toda la tarde en el salón, y Peter en su habitación. Peter pensando que tal vez se había pasado, y Lali reflexionando sobre las palabras de Peter <<eso es algo que no sé si ahora mismo puedo perdonarte>>. Lali lo entendía, ¿qué hubiera pasado si hubiera sido al revés? Si ella llega de celebrar su graduación con sus amigas, feliz y llega a casa y no lo encuentra, no sabe dónde está, no sabe nada de él y él ni si quiera ha avisado a su mejor amigo. Comprende el terror que debe de haber sentido Peter al no tener ni idea de dónde estaba a esas horas y pensar que algo malo podía haberse pasado. Y como si mejorara las cosas, después se entera de que estaba ni más ni menos con Benjamín, su ex, el que ella tanto ha querido y tanto ha sufrido por él, sabiendo que puede ser capaz de cualquier cosa.

Lali se levantó del sofá, fue a la cocina y preparó unas pizzas caseras, la comida favorita de Peter. Puso dos en una gran bandeja, con dos coca-colas y subió al cuarto. Cuando entró, Peter estaba tumbado en la cama, girado hacia el lado contrario a la puerta.

-Te he traído la cena-musitó Lali con voz dulce, pero cautelosa. Peter continuó girado-te he hecho una pizza, con salsa de queso y todo-al decir eso, se escuchó un rugido, proveniente de Peter y Lali soltó una risita-los dos estamos hambrientos, vamos a cenar, ¿te parece?

Peter se giró lentamente, miró a Lali algo tímido y entonces cogió un trozo de pizza.

-Gracias-dijo sin apenas mirarla. Comieron en silencio, pero aún así no estaban del todo incómodos, habían llegado a tener tanta confianza el uno con el otro que ni si quiera estos momentos hacían que no se sintieran cómodos.

Al terminarse la pizza, Peter se recostó sobre su almohada, tocándose la barriga.

-Estaba muy rica-al fin rompió el silencio y Lali asintió, sonriendo.

-Te quiero-musitó Lali, de repente, y Peter no pudo evitar mirarla tiernamente.

-Yo también te quiero, lo sabes de sobra, más que a mi vida-volvió hacia el suelo.

-Lo siento-continuó-perdóname, tienes razón. No he pensado en cómo te sentirías tú ni en lo preocupado que estarías  al no encontrarme. Nunca volveré a hacerte nada parecido, pero por favor, perdóname, me está matando estar así contigo-Peter la miró de nuevo, y entonces la abrazó.


-No tengo nada que perdonarte mi pequeña-le besó la frente-ya está.

Novela: "Amor Prohibido"

Capítulo 44



Benjamín pegó su pecho a la pistola que sujetaba Lali en alto, apuntándole

-Adelante, hazlo.

A Lali le caían las lágrimas por el rostro, impidiéndole ver con total claridad. Puso la mano sobre el gatillo de la pistola, y justo cuando iba a apretarlo, la soltó, dejándola caer al suelo.

-Y entonces me marché-finalizó Lali, todavía temblando.

-¡Pero qué hijo de puta!-gritó Eugenia. Peter simplemente se encontraba mirando hacia el suelo, seguía con los puños apretados, sin pronunciar palabra.- ¿tú estás loca de verte con él? ¿y si llega a hacerte algo?-Peter se levantó de golpe y agarró las llaves de casa.

-¿A dónde vas?-lo miró Lali preocupada.

-A terminar con esto-podía observarse la ira en sus ojos, salió de casa y cerró la puerta de un golpe. Lali se derrumbó en el sofá y su amiga la abrazó.

-Tranquila, llamaré a Pablo para que hable con él-Lali no dejaba de llorar, preocupada por lo que fuera a hacer Peter o lo que pudiera pasarle. Euge le preparó un té y le metió dentro un tranquilizante, que al final provocó que se quedara dormida de tanto llorar. Al fin llegó Peter junto con Pablo.

-Shhhh, se acaba de dormir-se levantó del sofá- ¿dónde demonios has ido Peter? Lali ha estado a punto de llamar a la policía, estaba muy preocupada.

-Tranquila, no ha hecho ninguna locura-respondió Pablo abrazándola-me ha contado todo lo que ha pasado, debíais de haberme llamado antes.

-No podías ayudar de ninguna manera aunque quisieras-levantó los hombros-¿dónde has ido?-se dirigió de nuevo a Peter.

-El jefe de policía de Forks es un muy buen amigo nuestro, le hemos dado las descripciones de Benjamín y le hemos contado lo que pasaba. Aunque sin pruebas evidentes y sin que haga nada no pueden detenerlo, van a estar atentos-Euge suspiró.

-Me alegro, por un momento he pensado que ibas a hacer cualquier tontería.

-Por falta de ganas no era, créeme, pero sé que enfrentándome a él sólo empeoraría las cosas. Yo sólo espero que no vuelva a acercarse a Lali, porque entonces sí que no sé si podré volver a controlarme.

Después de estar un rato charlando, al fin Peter les convenció para que se fuera, aunque les costó ya que querían estar con ellos dadas las circunstancias.


-Gracias por todo-fue lo que les dijo Peter antes de que se marcharan. Puso una manta sobre el cuerpo de Lali y la dejó dormir. Él se puso a limpiar la cocina, se dio una ducha rápida y se puso el pijama. Entonces, se acostó en el otro sofá, al lado de Lali, ya que no quería que despertara y se viera sola en el salón. 

Novela: "Amor Prohibido"

Capítulo 43



Peter y Euge salieron de casa con prisas.

-¿Y? ¿Por dónde buscamos?

-¿Qué te parece si vas tú por allá con el coche y yo a pie por aquí? Si la encuentras, llámame-musitó Peter.

-De acuerdo. Te digo lo mismo.

Peter comenzó a caminar, cuando ya comenzaba a estar cansado, la vio. Iba unos metros por delante de él. Caminaba lentamente, casi arrastrando los pies y mantenía la vista en el suelo.

-¡Lali!-gritó y ella se giró. Ya  no llevaba maquillaje, ni tampoco iba vestida como ayer. Llevaba unos vaqueros, unas converse blancas y un abrigo negro. Llevaba el pelo recogido en una cola mal hecha y podían observarse unos leves círculos oscuros alrededor de sus ojos Peter corrió hacia ella. Ella lo vio y casi automáticamente, lo abrazó.

-¿Qué ha pasado? ¿Dónde te habías metido? Euge y yo estábamos preocupados-la apartó de su cuerpo después de abrazarla, para poder mirarla a la cara. Tenía los ojos vidriosos.- ¿E-estás bien? ¿te ha pasado algo?

-Estoy bien-respondió ella apenas con un hilo de voz. Peter cada vez estaba más preocupado.

-Estás helada- la abrazó por los hombros y se los frotó, intentando que entrara en calor-vamos a casa, te prepararé algo caliente y me cuentas.

Le envió un mensaje a Eugenia, y ella en menos de dos minutos ya estaba en la puerta de su casa. Cuando Peter se acercó con Lali, su amiga corrió hacia ella y la abrazó.

-¿Dónde te habías metido? ¡me he levantado y ya no estabas! ¿sabes el susto que me has dado?

-Lo siento-la miró y esbozó una sonrisa forzada.

Una vez en casa, Peter cogió unos calcetines gordos de Lali y se los puso en el pie, encima de los que ya llevaba, le quitó un abrigo y le puso una manta por encima. Mientras, su amiga le preparaba un chocolate caliente, que sabía que le encantaban. Se sentaron con ella en el sofá.

-¿La?-preguntó Euge, con un poco de miedo a la reacción de Lali. Ella bebió un sorbo de chocolate caliente y respiró hondo.

-Cuando Euge y yo nos volvimos de estar con vosotros, vi desde el coche a Benjamín, otra vez-Peter apretó los puños, que se volvieron blancos debido a la fuerza con la que los apretaba. Estaba a punto de estallar de rabia, de salir ahí fuera y no parar hasta encontrarlo, y entonces asegurarse de que no los molestara más-no podía dejar de pensar en ello, sabéis como soy con ese tema, y nos observa constantemente, como si fuera un… psicópata o algo así. Me puse a pensar en el correo que me envió y que leíste tú-se dirigió hacia Peter y él negó con la cabeza, imaginando donde había estado.

-Le envié uno diciéndole que quería hablar con él-continuó Lali-seguramente sabría que Peter a esas horas no estaba, porque me contestó enseguida y me dijo de vernos en ese momento. Por lo que me contestó también sabía que yo le hablaría al final.

-Todo el que te conoce lo sabía-añade Euge.

-¿Te ha hecho algo?-preguntó Peter, serio, podía notarse su dolor al preguntarlo. Su desesperación. Lali negó con la cabeza.

-No me ha tocado, tranquilo.

Cuando Lali llegó al parque, no vio a Benjamín, así que se quedó parada, esperando a que apareciera. Sopesó la idea por unos segundos de quedarse o echar  a correr, ahora que todavía podía y observando apenas había gente en la calle, pero entonces apareció por detrás.

-Bu-le susurró al oído y ella se sobresaltó.

-Hola-intentó sonreír mostrando cara de amabilidad, pero más bien le salió una cara como cuando muerdes un  limón.

-Lalita, Lalita… como has crecido en tan poco tiempo, hace nada todavía íbamos haciendo locuras como un par de jóvenes enamorados y ahora estás casada y esperando ser madre.
-La gente cambia, aunque al parecer no toda-lo miró fijamente.

-¿Nos sentamos en ese banco? ¿Te parece?-Ambos se sentaron y él la miró.-¿Cómo te va todo?

-¿Qué quieres?-preguntó Lali, elevando su tono de voz, quizá más de lo que quería.

-¿Cómo? No entiendo la pregunta.

-Sí la entiendes, ¿por qué no nos dejas en paz? Venir a Forks, en primer lugar, no finjas que no lo has hecho porque estamos nosotros. Quedarte a vivir aquí y no dejar de vigilarnos, ¿qué buscas Benjamín, qué demonios quieres conseguir?

-Oh-musitó- ahora sí te has explicado bien. En ese caso, te quiero a ti, no te he olvidado ni jamás te voy a olvidar, porque eres el amor de mi vida, y no me importa que estés casada ni que vayas a tener hijos, no voy a rendirme tan fácilmente, y que sepas que jamás, voy a amar a nadie como te amo a ti.

-¿Y qué piensas hacer? ¿Piensas obligarme a estar contigo?

-No voy a obligarte. Si no quieres estar conmigo, lo respeto. Pero entonces tampoco estarás con nadie-Lali hizo una mueca.

-Estás enfermo.

-De amor, Lali.

-¿No ves que llegas un poco tarde? Estamos casados, vivimos juntos y vamos a ser padres, ya estoy con él, y voy a estar siempre, tenlo claro.

-Eso ya lo veremos-Lali se levantó del banco-pensaba hacer las cosas de otra manera, pero me lo has puesto en bandeja, así que te lo pediré por las buenas: si no quieres que le pase nada malo, déjalo-al oír esas palabras, las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Lali.

-Por favor, déjanos en paz. ¡Soy feliz, él me hace feliz! algo que tú nunca has conseguido ni conseguirás…-dijo con más amargura de la que quería-si tanto me amaras como dices me dejarías ser feliz. Yo lo amo…-Benjamín se puso en pie y Lali retrocedió un paso.


-Lo amas… ¿y cuánto lo amas? Dime, ¿lo amas lo suficiente como para morir con él, lo suficiente como para MATAR por él?-puso énfasis en esa palabra y sacó una pequeña pistola que tenía guardada, entregándosela- ¿estarías dispuesta a matar al hombre que te impide estar con él sólo para estar juntos?-Benjamín pegó su pecho a la pistola que sujetaba Lali en alto, apuntándole-adelante, hazlo.

Novela: "Amor Prohibido"

Mil disculpas por mi ausencia, demasiadas complicaciones familiares en pocos días... como recompensa hago maratón, queda poco para el final. Que tengáis un buen día!



Capítulo 42

Peter llegó a casa aproximadamente a las ocho de la madrugada. Dejó las llaves en la mesa del salón y comenzó a deshacerse el nudo de la corbata mientras subía a su habitación. Abrió la puerta lentamente, intentando hacer el mínimo ruido posible. En su cama, estaba Euge durmiendo, pero no estaba Lali. Peter frunció el ceño y despertó a Eugenia, moviendo su cuerpo con delicadeza.

-Ummm…-se quejó ella

-Soy Peter-Ella abrió los ojos de repente.

-¿Qué pasa Peter?

-¿Y Lali?

-¿Cómo?-preguntó todavía con los ojos cerrados.

-Lali, no está aquí, ¿Dónde está?-entonces abrió los ojos y miró a su lado de la cama.

-Ayer nos fuimos a dormir juntas, estará en el piso de abajo desayunando o en el baño.

-No está aquí en casa, y la puerta no estaba cerrada con llave, pensaba que habías sido tú ¿no la has oído marcharse?

-No, pero estará comprando o tal vez dando una vuelta.

-Estoy preocupado… son las ocho y cuarto de la madrugada, ¿Dónde habrá ido a esta hora? Y ayer llegasteis tarde, ella es dormilona, es muy extraño que se levante tan temprano-Euge se sienta en la cama.

-Voy a llamarla-marca su número y se pone el auricular en la oreja-comunica.

-Voy a intentarlo yo-espera que el móvil marque tonos-igual.

Peter se sienta en la cama, al lado de Euge y se tira el pelo hacia atrás.

-Dios, ¿Dónde te has metido mi amor?

-Tranquilo Peter-le pone la mano sobre la espalda-seguro que está bien y en un rato nos explica donde estaba.

-Yo no puedo dormirme ahora, me voy a buscarla-se levanta de la cama.

-Espera, me visto y te acompaño-agarra su ropa y se mete en el baño.

Unas horas antes…

-¿Tienes sueño?-preguntó Euge a Lali mientras entraban por la puerta.

-Un poco, ¿y tú?-Euge asintió.

-Yo estoy muerta, voy a coger la cama y a entrar en coma.

Ambas se desmaquillaron, se cepillaron los dientes, se pusieron el pijama y se metieron en la cama. Euge como dijo, se quedó dormida a los cinco minutos de meterse en la cama.

 Lali no dejaba de dar vueltas, pensando en Benjamín. Agarró su móvil y escribió un correo, pensó que seguramente Benjamín no habría cambiado de correo, así que le envió uno, dudando de si recibiría una respuesta:

<<Hola, soy Lali. Me gustaría hablar contigo a solas, en cuanto puedas dame una dirección y una fecha, sé que sigues en Forks.>>

Dejó el móvil en la mesita de noche, y aproximadamente media hora después obtuvo una respuesta suya.

<<Hola ¡Pensaba que nunca me lo dirías! No vivo muy lejos de vosotros, pero ahora no estoy en casa. ¿Te parece que quedemos en veinte minutos en el parque que hay en la Avenida Gordon?>>

A Lali le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. No sabía si estaba haciendo lo correcto, si se arrepentiría o no de esto, y sabía lo que suponía quedar con Benjamín y a estas horas de la madrugada, donde no habría mucha gente por la calle. Después de pensarlo durante un par de minutos, respondió:


<<Allí estaré>>

martes, 8 de julio de 2014

Novela: "Amor Prohibido"


Capítulo 41


Lali

No entiendo la gente que dice que todo tiempo pasado fue mejor. Lo mejor de mi pasado es que ya ha pasado. Benjamín es parte de mi pasado, y el pasado hay que olvidarlo para seguir adelante, hay que afrontar ese pasado que nos da miedo, porque sino jamás podremos avanzar. 
El pasado es como un alimento que dejaste olvidado en la heladera, se pone rancio, se pudre, hay que tirar el pasado y vivir el hoy. El pasado es como un vestido que nos podemos quitar y no usar nunca más.
Dicen que nadie escapa a su pasado. Yo digo que no escapa el que no quiere escapar. Yo no le escapo al pasado, le huyo, yo vivo el presente.
La misma palabra te lo dice, "pasado", es algo que ya pasó, que ya fue. Por eso lo mejor es dejar atrás el pasado.
No entiendo la gente que se emperra con remover su pasado ¿Qué es lo que buscan? ¿Qué esperan encontrar? El pasado te amarga, te da insomnio, te vuelve obsesivo.

Era el día de la graduación de Peter y Pablo. Lali estaba muy feliz de que su esposo hubiera conseguido lo que tanto quería, y orgullosa de todas las decisiones que ambos habían tomado. Este era un día para festejar, y para olvidarse del pasado y del futuro, y de todas las cosas feas. Era momento de disfrutar, era un día especial para Peter, y por tanto para todos. Eugenia había ido a estar con Lali para arreglarse juntas y así ir también juntas a la graduación. 

Ambas lucían espectaculares. Euge llevaba un vestido azul celeste, de textura lisa que se ajustaba perfectamente a sus curvas. Era en forma de palabra de honor y llevaba unos altos tacones plateados. El color de Lali era rojo, también ajustado, resaltándole su abultado vientre. Tenía un sencillo escote y era de tirantes. Los tacones de ella eran negros. Las dos se veían radiantes. El padre de Peter pasó a por las dos y juntos fueron a la graduación. Llevaba casi cinco meses sin probar una copa, contando además que había asistido a la boda de Lali y a alguna celebración más y no había tomado ni una gota de alcohol. Estaba yendo a rehabilitación para curarse, se estaba esforzando mucho por volver a ser una familia. Cuando llegaron allí, se sentaron.

-Pablo Martínez García-anunció la directora por el micrófono, que se encontraba en el escenario. Le dio la mano y le felicitó, como al resto de alumnos. Euge y Lali le aplaudieron, y Euge se puso a gritarle como una loca. Y lo mismo cuando le llegó el turno a Peter.

-Juan Pedro Lanzani Vázquez-Lali se puso a silvar, y su padre, a su lado, aplaudía orgulloso. Peter les dedicó una amplia sonrisa y se retiró con su graduado. 

Se fueron todos juntos a cenar. Lali, Euge, el padre de Peter y Pablo. 

-Bueno-dijo Lali aclarándose la garganta- quiero proponer un brindis, aunque yo y mi suegro sea con coca-cola-todos rieron- por Pablo, y sobre todo por mi marido, Peter, por el gran esfuerzo que ha hecho sacándose esta carrera, trabajando en dos lugares para mantenernos y ayudándome a mí en casa, estando siempre al cien por cien. Por tí, mi amor-Peter brindó su "amstel" con ella, sonriéndole orgulloso. Estuvieron hasta tarde, el padre de Peter se marchó a su casa, y tan sólo quedaban las parejas.

-¡Vamos, venid!-insistió Pablo-¡mi amor, aunque salga con mis amigos no molestas, es mi graduación y mi novia puede salir conmigo de fiesta!

-Y lo sé-respondió Euge-sé que tanto Lali como yo podemos, pero aún así es vuestra graduación-remarcó el "vuestra"- y es una fiesta con vuestros amigos, para celebrarlo, os estan llamando para ir, vamos.

-Cariño-intervino Lali-Eu tiene razón, no es que pase nada porque vayamos pero después de vuestro esfuerzo os toca celebrarlo a lo grande con ellos, es lo más normal y lo entendemos. Además, sabes que si fuera yo estarías todo el rato cuidándome y pendiente de mí. Te mereces un buen descanso, porque vayas a ser padre no significa que ya no puedas salir con tus amigos de fiesta-rió-enserio Pit, sal y diviértete, yo estaré bien.

-No quiero dejarte sola...

-Bueno cabezota, entonces yo dormiré con ella, me quedaré en tu casa a dormir ¿de acuerdo?

-Entonces está bien, gracias cuñi-sonrió.

-Anda, venga-Pablo se acercó a Euge y la abrazó.

-¿Sabes que eres la mejor, no rubia?-dijo poniéndole "morritos" para que le besara.

-Sí, lo sé. Tú ten cuidado, intenta pasártelo bien sin acabar por los suelos, y ojo con las chicas.

-Buenas noches mis amores-musitó Peter, besando primero a Lali y después su barriga. -descansa mi amor, mañana te veo. 

-Pásatelo bien ¿vale? disfruta que hoy es tu noche, y te la mereces. Yo estaré con Euge y estaré bien, en casa te esperaré para cuando vuelvas-Peter la besó dulcemente.

-Toma las llaves-le dio Pablo las llaves de su coche a Euge para que volvieran a casa. Ellos llegarían a casa por la madrugada y seguramente borrachos, así que para que ellas no volvieran andando decidieron prestarles el coche en el que habían ido a la graduación-Te quiero-le lanzó un beso al aire y finalmente se fueron.

-Aunque sea tarde, voy a mandarle a mamá la foto de Peter con el graduado, no sé si se acordaba que era hoy, pero se alegrará mucho-Lali se la envió y guardó de nuevo el móvil en su bolso. Cuando se puso el cinturón en el coche, vio por la ventanilla que allí estaba de nuevo. Era Benjamín, a lo lejos, miró como arrancaban y se dispuso a caminar, apartando la vista, como si no llevara allí observando un largo rato. 

Hay que soltar el pasado de una buena vez, no sirve para nada.
Todos tienen la necesidad de resolver algo del pasado, como si se ganara algo con eso. Por favor, hay que mirar al futuro.
No lo entienden, nadie lo entiende, hay que soltar el pasado. Es la única manera de ser feliz.
Les encanta hablar y hablar… se usa tanto el tiempo pasado y tan poco el tiempo presente, o futuro. Si miras para atrás lo único que haces es detenerte.
El que vive colgado del pasado se vuelve una persona resentida, rencorosa o melancólica, lo cual es peor.

Yo trato y trato de soltar el pasado, pero parece que es el pasado el que no me suelta a mí.

Novela: "Amor Prohibido"

Capítulo 40


Lali despertó en el hospital.  Peter estaba a su lado, dormido en una silla mientras tenía su mano agarrada. Les costó situarse y poder localizar en el lugar en el que estaba, entonces un profundo terror invadió su cuerpo.

-¿Peter?-preguntó con a penas un hilo de voz. 

-Mi amor, te has despertado-sonrió. Tenía los ojos rojos y algo hinchados. Lali todavía se asustó más.

-¿Qu-qué ha pasado? los bebés-preguntó en un tono de amargura, conteniendo las lágrimas, evitando que su voz se quebrara. Se llevó rápidamente las manos a su vientre.

-Tranquila, tranquila-le acarició la cara- Ellos estan bien. Y tú tambien, sólo ha sido un susto. Voy a llamar al doctor para que te explique, ¿vale? vuelvo enseguida-Lali soltó un suspiro de alivio. No tenía ni idea como había llegado ahí ni que había pasado, pero al menos sabía lo más importante, y es que sus hijos estaban bien. 

-Veo que ya has despertado-entró su médico, sonriendo.-tranquila Mariana, todo está bien, tan sólo estás un poco débil. Verás, sólo te has desmayado, ha sido un ataque de nervios. Esto en una persona a penas tiene importancia, pero en una mujer embarazada sí la tiene, ya que puede conllevar muchos riesgos, entre ellos abortar-Lali escuchaba atentamente. Peter no le soltaba la mano.-por suerte este no ha sido el caso, lo más seguro es que los hubieras perdido si te hubiera pasado en los primeros meses, pero tu embarazo está muy avanzado y ellos están perfectamente-Lali sonrió y apoyó la cabeza en la camilla, respirando tranquila.-Sin embargo, tal vez los notes  algo inquietos y es normal, ya que ellos perciben el estado de ánimo de su madre, por lo que te voy a recetar unas cosas para que te las tomes durante unos días. No son dañinas para los bebés, no te preocupes, te ayudarán a estar tranquila, y a ellos también. 

-Muchísimas gracias una vez más, de verdad muchísimas gracias. ¿Y puedo irme ya?

-Cuando quieras, tan sólo estábamos esperando a que te despertarás. Eso sí, asegúrate-se dirigió ahora a Peter-de que en llegar a casa coma algo y se tome lo recetado, ¿de acuerdo? ahora mismo su cuerpo está un poco débil, no es preocupante pero conviene. Y en cuanto a esto, no hace falta que os diga que debéis evitar cualquier situación en la que se vuelva a poner así, no es bueno ni para ella ni para vuestros hijos.

-Muchas gracias-dijeron los dos. 

Recogieron todas sus cosas del hospital y se marcharon. En el camino de vuelta a casa ninguno de los dos dijo ni una palabra, ni mencionaron lo ocurrido. Lali iba mirando por la ventanilla, con las manos sobre su vientre. Peter tenía la vista fija en la carretera y las dos manos sobre el volante. A menudo observaba a Lali por el rabillo del ojo, pero le daba miedo decir algo y, tampoco sabía bien qué decir. Pasaron por la farmacia y compraron lo recetado por el doctor. Una vez en casa, Peter nada más llegar se lo preparó y le hizo un zumo de naranja natural con un bocadillo de pan y pavo. Ella estaba en el sofá del salón. Peter le sacó todo para que se lo tomara.


-Te he hecho un zumo de naranja por las vitaminas, creo que te vendrá bien. 

-Gracias-musitó Lali, tomándoselo junto con la medicina. Él se sentó a su lado, observando que se lo tomaba todo.

-Cariño...

-Lo sé-le interrumpió-sé que lo hacías para protegerme. Bueno, porque creías que así me protegías, se que no lo hiciste a mala intención.

-Déjame al menos explicarte como fue, pero prométeme que vas a estar tranquila-Lali asintió e hizo todo lo posible para estar lo más calmada posible. Peter le contó como fue, que cuando ella se marchó al servicio en el avión él escuchó su móvil vibrar, que vio que tenía un nuevo correo y que le extrañó. También que al mirar de quien era no pudo olvidar abrirlo y que como era su luna de miel no quiso amargársela por él. 

-No importa Peter, simplemente... prométeme que si vuelves a saber algo de él, lo que sea, me lo dirás. Ocultándomelo no será mejor.

-La...-intentó discutirlo.

-Prométemelo Peter.

-Está bien, te lo prometo, ¿vale?-ella asintió y lo abrazó.

-Tengo miedo Peter, tengo miedo de lo que intente hacer-él todavía la abrazó con más fuerza.

-Escúchame Lali, no voy a dejar que se nos acerque ni que intente hacernos daño. Denunciaré a ese tipo o yo mismo le partiré la cara, no voy a dejar que se acerque a tí. No va a pasar nada.

-Creo que lo infravaloras Peter, de verdad. Es capaz de más de lo que tú crees, ha venido a Forks a propósito...

-¿Confías en mí?

-Claro que sí.


-Pues hazlo ahora también, ese tipo no volverá a acercarse ni a tí ni a mis hijos. 

Novela: "Amor Prohibido"

Capítulo 39



Los días juntos les pasaban volando, a pesar de la pesadez de la rutina y de que apenas se veían si no era a la hora de comer o cenar, el amor que ambos se tenían podía superar todo lo malo. Lali ya estaba de siete meses, con una barriga que ya era más grande que ella y con náuseas y mareos como algo normal en su día a día. Pero, ni si quiera eso podía con su inmensa felicidad. En dos días sería la graduación de Peter, donde obtendría el título universitario de criminología forense, con especialización en el área policiala. Había obtenido unas altas calificaciones a pesar de que a penas tenía tiempo para estudiar, siendo unas de las más altas de la universidad de Forks. 

Peter y Lali salieron a comprar las últimas cosas para la llegada de los bebés, ya que sólo quedaban dos meses para su nacimiento. 

-¿Has cerrado bien la puerta?-preguntó Lali mientras iban hacia el coche y revisaba su móvil.

-Sí, mamá.

-Bien-le sacó la lengua. 

Estaban a punto de subir al coche cuando Lali se quedó mirando a un punto fijo, asustada. Peter miró rápidamente donde Lali miraba y cerró la puerta del coche con rabia, dirigiéndose a esa dirección. Lali corrió tras él, percatándose de que no pasara ningún coche antes de cruzar la carretera, cosa que Peter no había comprobado.

-¡¿Qué mierda estas haciendo aquí?!-le empujó. Él levantó las manos, en "son de paz",

-Eh, yo también me alegro de volver a veros pareja. Veo que ya te queda poco para ser madre-musitó observando el vientre de Lali. Ella se llevó las manos ahí, acariciándolo.

-¿Qué demonios quieres Benjamín?-preguntó detrás de Peter, intentando mostrarse serena.

-¿Qué pasa que tengo que querer algo para hacer una visita a mi ex pareja? simplemente quería ver que tal os iba todo, ya que no contestaste a mi mensaje.

-¿Qué mensaje? ¿de qué hablas?-frunció el ceño

-¡Cállate!-le gritó Peter.

-Oh, ya veo lo que pasa, tu maridito se metió en tu cuenta y te lo ocultó, ¿no es así?-Lali miró a Peter extrañada.

-¡Que te calles, joder! escúchame hijo de puta-advirtió señalándole con el dedo-no se que mierda haces aquí ni que mierda pretendes conseguir, pero te juro que como vuelva a verte acercarte a mí o a mi familia te vas a arrepentir. Vámonos-musitó seco y Lali le siguió.

-¡Me alegro de que todo os vaya bien!-Peter apretó los puños con fuerza, clavándose las uñas en la palma de la mano, intentando reprimir sus ganas de pegarle una paliza.

-¡Pit! ¡Peter!-él se detuvo en la puerta de su coche y se giró hacia ella- ¿me puedes decir de que mensaje hablaba?

-¿Puedes entrar al coche por favor? ¿Podemos hablar en otro lugar?-Lali simplemente entró al coche, en silencio. Peter arrancó y paró frente a la tienda donde iban a comprar, bien lejos de su casa, y de donde habían visto a Benjamín. 

-Antes de que digas nada-prosiguió Peter- no te dije nada para no preocuparte, sé como eres con el tema de Benjamín y con el embarazo y todo no quería...

-¿Y no es para preocuparse Peter?-elevó su tono de voz-¡mira donde ha aparecido! ¡aquí, en Forks, frente a nuestra casa! Ha venido desde Houston a propósito ¿para qué?  y sabía donde vivimos, nos tiene localizados. ¡Ese tipo esta loco por dios! ¿pretendías ocultármelo siempre?

-Cálmate La, por favor, yo sólo quería evitar que te pusieras así-intentó tocarla y ella le apartó.

-¿Y qué? ¿Pensabas que él viendo que no contestábamos iba a parar y se iba a quedar en casa? No, Peter, no. Y ¿qué hacías mirando mi correo y borrándome el mensaje? ¡es MI correo, no tienes ningún derecho y mucho menos de ocultármelo!

-Cálmate, por favor... -le pidió con los ojos vidriosos- ¿Lali? ¿mi amor? ¡ayuda, por favor, necesito una ambulancia!