domingo, 27 de julio de 2014

Capítulo 2

Muy buenas!!! ¿Cómo estáis? gracias por las firmas y espero que os esté gustando:)
Angie, en cuanto a tu pregunta sobre la novela, sí es una adaptación. Esta vez decidí hacer una sobre un libro que me gustó mucho y que creo que a vosotras os gustará, además modifico algunos detalles e intento acortarlo más, ya que es largo y en ciertos capítulos avanza lentamente. Gracias de nuevo y que os vaya bien/acabéis bien el día, aquí os dejo el cap. Besos!!


Novela: "Fácil"



-¿Estás bien?- Su tono era bajo, precavido. Quería decirle que si, quería asentir con la cabeza, pero no podía.- Voy a llamar al 911. ¿Necesitas asistencia médica o sólo a la policía?

Imaginé a la policía del campus llegando a la escena, los fiesteros huyendo despavoridos por la casa cuando escucharan las sirenas. Candela y Chaz eran dos de los muchos amigos que estaban allí, más de la mitad eran menores de edad y bebían. Sería mi culpa si la fiesta se convertía en el objetivo de la policía. 

-Negué con la cabeza-no los llames-mi voz era ronca. 

-¿No llamo a una ambulancia?

Aclaré mi garganta y negué.-No llames a nadie, no llames a la policía-él me miró a través de la extensión de mi asiento.

-¿Estoy equivocado, o ese chico ha intentado violarte?-me estremecí al escuchar esa palabra-¿y me dices que no llame a la policía?-cerró su boca de golpe, sacudiendo la cabeza y mirándome fijamente otra vez- ¿o he interrumpido algo que no debía?-mis ojos se abrieron de golpe.

-N-no. Pero sólo quiero irme a casa.

Buck gimió y rodó sobre su espalda.-Mierda-dijo, sin abrir sus ojos, uno de los cuales se encontraba hinchado.

Mi salvador bajó la mirada hacia él, con su mandíbula apretada. Movió su cuello de un lado a otro y luego hacia atrás, relajó sus hombros.

-De acuerdo. Te llevo.

Negué con la cabeza. Después del ataque no iba a hacer algo tan estúpido como subirme al coche con un desconocido.

-Puedo conducir-dije con voz áspera. Miré hacia mi bolsa, todas mis cosas estaban tiradas por el suelo del coche. Él bajó la mirada, se agachó para recoger mis llaves entre los pedazos de mis objetos personales.

-Creo que buscabas esto-las colgó entre sus dedos mientras noté que yo no había hecho nada para acercarme a él.

Humedecí mi labio y probé la sangre por segunda vez en esa noche. Inclinándome un poco hacia la débil iluminación que entraba, tuve la precaución de mantener mi falda hacia abajo. Una ola de mareo se estrelló contra mí mientras fui consciente de lo que casi había ocurrido, y mi mano tembló cuando alargué el brazo para agarrar mis llaves. Frunciendo el ceño, apretó su puño alrededor de ellas y dejó caer su brazo a su costado.

-No puedo dejarte conducir-juzgando por su expresión, mi rostro era un desastre. Parpadeé, mi mano seguía extendida por las llaves, que acababan de ser confiscadas.

-¿Qué? ¿Por qué?

Marcó tres razones con los dedos.

-Estás temblando, probablemente un efecto secundario del asalto. No tengo ni idea de si en realidad estás ilesa. Y probablemente has estado bebiendo.

-No-espeté-soy el conductor designado.

Arqueó una ceja y miró a su alrededor.

-¿Quién exactamente te eligió como conductor? Si hubiera estado contigo, por cierto, puede que hubieras estado a salvo esta noche. En cambio, has entrado al estacionamiento oscuro, sola, sin poner nada de atención a tu alrededor. Eso es realmente responsable.

De pronto, me sentía muy cabreada. Cabreada con Gastón por haber roto mi corazón dos semanas atrás y no estar conmigo esa noche, protegiéndome. Cabreada con Candela por convencerme de venir a esta estúpida fiesta y más cabreada conmigo por aceptar venir. Furiosa con el imbécil que babeaba y sangraba a unos pocos metros de mí. Y molesta con el extraño que tenía mis llaves de rehén, mientras me acusaba de ser una descerebrada y descuidada.

-Entonces, ¿es mi culpa que me atacaran?-mi garganta ardió, pero me olvidé del dolor. -¿Es mi culpa que no pueda caminar de una casa hasta mi camioneta sin que uno de los tuyos trate de violarme?-escupí la palabra hacia él para que viera que podía soportarlo.

-¿Uno de los tuyos? ¿Me comparas con ese pedazo de mierda?-señaló a Buck, pero sus ojos seguían en los míos-No soy como él.

Genial. Estaba en un estacionamiento, sola, con un extraño insultador, que tenía mis llaves. No podía soportar más. Un sollozo salió de mi garganta mientras trataba de mantener la compostura.

-¿Me das mis llaves, por favor?-extendí mi mano, deseando que los temblores disminuyeran.

Tragó saliva, mirándome, y le devolví la mirada a sus ojos claros. No podía describir su color a la tenue luz, pero contrarrestaban con su cabello oscuro. Su voz fue más suave, menos hostil.

-¿Vives en el campus? Déjame llevarte. Puedo regresar caminando, y conseguir un aventón luego.

No luché más, asentí y me agaché a por mi bolsa. Me ayudó a guardar mi labial, cartera, tampones, ligas para el cabello, plumas y lápices que se esparcieron por el suelo. La última cosa que recogió fue un paquete de condones. Se aclaró la garganta y me los ofreció.

-Eso no es mío-dije, retrocediendo.

Frunció el ceño.

-¿Segura?-Apreté mi mandíbula, tratando de no cabrearme otra vez.

-Muy segura-entonces miró a Buck.

-Hijo de puta. Probablemente iba a… ocultar la evidencia.

Metió el paquete cuadrado en el bolsillo frontal de sus jeans.

-Lo tiraré lejos, te aseguro que él no lo volverá a intentar-frunció el ceño de nuevo y su mirada volvió a mí mientras subía al coche y lo encendía.- ¿Estás segura de no llamar a la policía?

Una risa sonó de la puerta trasera de la casa y asentí. Enmarcado exactamente en el centro de la ventana, Gastón bailaba con sus brazos rodeando a una chica que llevaba un ceñido vestido blanco, con alas y un halo. Simplemente perfecto.

En algún momento de mi batalla con Buck, había perdido la diadema con cuernos de demonio que Candela había puesto en mi cabeza mientras me sentaba en la cama, quejándome de que no quería ir a una estúpida fiesta de disfraces. Sin el accesorio, era sólo una chica con un vestido de lentejuelas rojo.

-Estoy segura.


Los faros del coche iluminaron a Buck mientras nos retirábamos del estacionamiento. Él se intentó incorporar para sentarse en el suelo. Pude observar su labio partido, su nariz rota y sus ojos hinchados, incluso desde la distancia. Era buena idea que no estuviera al volante, seguramente lo habría atropellado. 

viernes, 25 de julio de 2014

Capítulo 1


Novela: "Fácil"




Nunca noté a Peter antes de esa noche. Era como si él no existiera, y de repente, se encontraba en todas partes. 


Acababa de dejar la fiesta de Halloween en todo su apogeo detrás de mí. Esquivando los coches amontonados en el estacionamiento trasero de la fraternidad de mi ex, le envié un mensaje a mi compañera de cuarto. La noche era hermosa y cálida-un típico verano al estilo sureño. La música sonaba a través del pavimento, también se escuchaban pequeños estallidos de risas, borrachos retándose y pidiendo más bebida. 


Como conductora designada esa noche, era mi responsabilidad conseguir que Candela regresara a nuestro dormitorio en una sola pieza, sin importar si yo quería estar o no un minuto más en esa fiesta. Mi mensaje decía que me llamara o mensajeara cuando estuviera lista para irse. Por la manera en que ella y su novio, Chaz, se habían ahogado en tequila mientras bailaban manoseándose antes de subir las escaleras a su habitación, no me llamaría hasta mañana. Reí entre dientes por el pensamiento de ella haciendo el paseo de la vergüenza al salir del pórtico hasta mi camioneta. 


Pulsé a enviar mientras rebuscaba las llaves en mi bolso. La luna estaba demasiado oculta por las nubes, y las ventanas iluminadas de la casa se encontraban muy lejos como para ofrecer algo de luz al final del estacionamiento. Tuve que confiar en mi tacto. Maldiciendo cuando me pinché el dedo con una pluma, tropecé con mis zapatillas, casi segura de que sangraba. 


Una vez que las llaves estuvieron en mi mano, chupé mi dedo; el ligero sabor metálico me dijo que me atravesó la piel. -Maldición-murmuré, desbloqueando la puerta de la camioneta.


En los siguientes segundos que pasaron, estuve tan desorientada como para comprender lo que sucedía. En un momento era lanzada de la puerta abierta del coche, y al siguiente recostada con mi rostro pegado en el asiento, sin respirar e inmóvil. Luché por levantarme, pero no pude, el peso sobre mí era demasiado. 


-La pequeña diablilla queda bien en tí, Lali-la voz arrastraba las palabras, pero me era familiar. 


Mi primer pensamiento fue "no me llames así", pero fue desestimado rápidamente en favor del terror que sentí mientras una mano levantaba ya mi corta minifalda. Mi brazo derecho estaba inútil, atrapado entre mi cuerpo y el asiento. Me agarré de él con mi mano izquierda, tratando de empujarme a mí misma hacia arriba, y la mano sobre la piel desnuda de mi muslo me tomó la muñeca. Grité cuando llevó mi brazo hasta mi espalda, sujetándome con firmeza con la otra mano. Su antebrazo presionando mi espalda baja, no podía moverme. 


-Buck, bájate de mí. Quítate-Mi voz tembló, pero traté de darle tanta firmeza como me fuera posible. Pude oler la cerveza en su respiración y algo fuerte en su sudor. Entonces, una oleada de náusea subió y cayó en mi estómago.


Su mano libre regresó de nuevo a mi muslo izquierdo, su peso contra mi lado derecho, cubriéndome. Mis pies colgaban fuera de la camioneta, la puerta seguía abierta. Traté de levantar la rodilla para quitarme de debajo de él, y Buck rió de mis patéticos esfuerzos. Cuando movió su mano entre mis piernas abiertas, grité, tratando de bajarlas, ya demasiado tarde. Primero me retorcí y luché, pensando en quitármelo de encima, y después de darme cuenta de que yo no era rival para su tamaño, comencé a suplicar. 


-Buck, para, por favor... estás borracho y te arrepentirás por la mañana. Oh, dios mío...


Separó más fuerte mis piernas y el aire golpeó mi cadera desnuda. Escuché el inconfundible sonido de una cremallera, y él rió en mi oído cuando mi súplica se mezcló con el llanto. 


-No, no, no, no- Debajo de su peso, no podía respirar lo suficiente para gritar, y mi boca estaba aplastada contra el asiento, amortiguando cualquier protesta que pudiera hacer. Luchando en vano, no podía creer que aquel chico que había conocido por casi un año, quien ninguna vez me había faltado el respeto cuando salía con Gastón, estuviera atacándome en mi propio coche, en el estacionamiento trasero de la casa de fraternidad.


Bajó mis bragas hasta las rodillas, y entre sus esfuerzos para presionarme hacia abajo y mis renovados intentos por huir, escuché el frágil tejido rasgándose. 


-Jesús, Lali, siempre supe que tenías un increíble culo, pero Cristo, chica- su mano se metió entre mis piernas de nuevo y el peso desapareció por un segundo. Tuve el tiempo suficiente para tomar una bocanada de aire y gritar. Giró mi rostro hacia el cuero del asiento hasta que estuve en silencio, casi sin poder respirar. Incluso libre, mi brazo izquierdo era inútil. Apoyé mi mano contra el suelo de la cabina y presioné, pero sólo tuve dolores musculares. Lloré contra los cojines, las lágrimas y la saliva se mezclaban en mi mejilla. 


-Por favor, no, por favor, no. Oh, dios, detente, detente, para...-odié el sonido de impotencia en mi voz. 


Su peso se levantó de mí por un segundo -o había cambiado de opinión, o estaba reposicionándose- no me hizo esperar saber cuál. Tiró de mis piernas hacia arriba, sentí el tacón de mis zapatillas desgarrar el cuero, mientras pataleé para ganar impulso y apartarlo. Él me giraba. La sangre pulsaba en mis oídos mientras mi cuerpo se preparaba para pelear o huir. Y entonces me detuve, porque Buck ya no estaba ahí. 


Al principio, no pude entender por qué estaba allí, apartado de la puerta, alejado de mí. Y luego su cabeza golpeó el suelo. Dos veces. Se volvió loco, sus puños golpeaban a la nada. No fue hasta que chocó con mi camioneta que pude ver con qué -o quién- luchaba. El chico nunca apartó los ojos de Buck mientras le daba fuertes golpes en el rostro, esquivando los contrarios mientras Buck lanzaba golpes inútiles, con sangre fluyendo de su nariz. Finalmente, Buck bajó la cabeza y se lanzó como un toro, pero su esfuerzo fue su perdición, ya que el chico desconocido lanzó un puñetazo hacia su mandíbula. Chocó contra el lateral del coche, de nuevo, lanzando golpes al aire. El chico tomó a Buck en los hombros, lo jaló hacia él y le dio un rodillazo debajo de la barbilla. Buck cayó al suelo, gimiendo y quejándose. 


El desconocido bajó la mirada con sus puños cerrados, preparándose para ofrecer un nuevo golpe si fuera necesario. No lo fue, Buck estaba casi inconsciente. Me acurruqué contra la puerta del fondo, jadeando y en posición fetal, como si el shock fuera sustituído por pánico. Debí haber gemido, porque sus ojos se encontraron con los míos. Rodó a Buck a un costado con una de sus botas y se acercó a mí.



Novela: "Fácil"

Sinopsis novela "Fácil"

Cuando Lali sigue a su novio de varios años a la universidad que él escoge, lo último que espera es una ruptura. Después de dos semanas en estado de shock, ella se despierta ante su nueva realidad: es soltera, asistiendo a una universidad estatal en lugar de un conservatorio de música que es lo que ella quiere, es ignorada por su círculo de amigos, siendo acosada por el hermano de fraternidad de su ex y reprobando una clase por primera vez en su vida.



jueves, 24 de julio de 2014

Novela: "Amor Prohibido"


Breve epílogo



El tiempo pasa muy rápido para todos, y para Lali y Peter no iba a ser distinto. Después de nacer Ismael y Peter, la madre de Lali estuvo un par de semanas viviendo con ellos, para ayudarla con los puntos del parto y con todo lo necesario en cuanto al cuidado de sus hijos, ya que hay que recordar que eran dos, y que había que dedicarles mucho tiempo a lo que, Lali a veces, no daba a basto. Su amiga Euge también estaba mucho por casa, visitando y echando una mano, así que Lali en ningún momento se sentía sola. Además, a pesar de que a muchas madres les hubiera podido el agobio y el estrés, la felicidad de Lali era tan grande que lo veía todo con otra filosofía, a todo le ponía buen humor y nada le suponía demasiado esfuerzo. También Peter la ayudaba en cuanto podía y se lo hacía todo más llevadero. Peter estuvo un tiempo preparándose las pruebas de policía y las aprobó, por lo que entró rápidamente a trabajar al cuerpo policial de Forks. A Lali, tiempo después, le volvieron a ofrecer trabajo en la Universidad de Forks, donde le dio clase a Peter, ya que había una vacante libre y sabían que había sido madre. Ella había dicho que por ahora no, que quería dedicarse plenamente y únicamente a sus hijos y a su marido, pero no descartaba la posibilidad de volver algún día.

Por otra parte, el padre de Peter había encontrado una mujer, una buena mujer que según él “le había hecho la vida más fácil” y estaba muy feliz con ella, por lo que Peter también estaba mucho más tranquilo de saber que ya no estaba solo, y que había alguien que cuidaba de él.

En un par de años, la vida de Peter y de Lali había dado la vuelta por completo. Lali, la chica que salía de una tormentosa relación, queriendo huir de su pasado, llegó a Forks y como cosa del destino se encontró con Peter, que mejoró su vida rápidamente. En cuanto a Peter, aquel chico que se mataba a trabajar para pagarse sus estudios, cuidando de su padre alcohólico y para el que lo más importante de su vida eran sus estudios, cambió rápido al conocer a Lali. El loco destino los unió en un amor único, un amor que comenzó siendo un amor prohibido, clandestino, y que terminó siendo un amor tan grande y puro que les llevó a la inmensa felicidad en la que vivían inmersos.

Ahora, habían formado una familia, habían creado algo precioso y habían forjado unos lazos entre ellos dos que sabían que, pasara lo que pasara, ese lazo siempre estaría unido por su inmenso amor.

Muchas personas se preguntan qué pueden hacer para ser más felices o cuál es el secreto de la felicidad, si es que existe algún secreto que puedan descubrir y poner en práctica para cambiar sus vidas y sentirse más satisfechos y felices. 
Para alcanzar la felicidad, muchos tienden a mirar hacia el futuro, piensan en lo que no tienen y desearían tener, en cómo lograr ese objetivo que les haría sentirse felices, y tratan de luchar con uñas y dientes para alcanzar esa meta que, supuestamente, traerá la felicidad a sus vidas.
Otros miran hacia el pasado, lamentando oportunidades perdidas, errores cometidos, culpándose y castigándose por no haber actuado de otra forma y pensando que, si lo hubieran hecho, ahora serían mucho más felices; de ese modo se torturan dando vueltas en su mente a sus errores pasados, aquellos que ya nunca podrán cambiar.
El problema es que la felicidad no existe ni en el futuro ni en el pasado. Es un estado emocional, un estado interno, que sólo puedes sentir en el presente. Puedes recordar un suceso pasado que fue positivo y sentirte contento al recordarlo, pero esa felicidad la estás sintiendo ahora, la vives ahora, la experimentas en el momento presente, no en el pasado, y eso es lo que le da valor, lo que la hace real y lo que todo el mundo busca cuando afirma que quiere ser feliz.

FIN

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Bueno, quería hacer una especie de "final" de "cierre" a la novela, pero no es exactamente un epílogo, algo parecido. Espero que os haya gustado y gracias por las que habéis estado siempre ahí.
Si vosotras queréis mañana mismo empiezo la nueva nove, ya está escrita y estoy segura de que os gustará:)
Besos y gracias!

Novela: "Amor Prohibido"


Capítulo 48

En un abrir y cerrar de ojos, ya estaban de camino al hospital. Peter agarró una bolsa con todo lo necesario para llevarse al hospital y ropa para Lali y los bebés. Agarraron el coche de Lali y montaron los cuatro, camino al hospital.

-Voy a avisar a tu madre-dijo Euge y Lali asintió.

Conversación telefónica.

-Hola, sí, te llamo para decirte que Lali ha roto aguas. Sí, se le ha adelantado un mes, lo sé, Peter está demasiado nervioso para ponerse, de acuerdo, no te preocupes nosotros te 
vamos avisando. Vale, un beso.

-Se ha puesto algo triste porque teníais hablado que vinieran el mes que viene a vuestra casa y os ayudaran con el tema del parto y todo. Para hoy no puede venir pero dice que mañana coge el primer vuelo que haya-Lali asintió. Sólo asentía, en el asiento de atrás, mientras respiraba profundamente repetidas veces, agarrada a la mano de Peter.

Cuando llegaron al hospital, la pusieron en una silla de ruedas hasta que un médico la atendió, y la entraron a una habitación, para que se tumbara en una camilla.

-Veamos, ¿cada cuanto tiempo tienes contracciones?

-Cada… ¿10? Quizá 5, no sé, cada vez son más fuertes y más seguidas-dijo haciendo una mueca de dolor.

-Entonces es buena señal-le sonrió-vamos a ver cuánto has dilatado-musitó mientras se ponía los guantes.

-Pero doctor, a ella le tocaba dentro de un mes, ¿no ocurre nada?

-Hay veces que por sufrir distintas emociones o cualquier situación el parto se adelanta, ya puede ser días, semanas o meses, hubiera sido preocupante si llega a ser meses antes, pero con tan sólo un mes de antelación no hay ningún problema, veamos-el médico se arremangó y comprobó la dilatación de Lali.-Estás en unos 6 centímetros, y tienes que llegar hasta 10-Lali abrió los ojos como platos.

-¿Qué? Oh, dios mío, no sé si voy a poder-tiró la cabeza para atrás.

-Claro que vas a poder, ya te queda nada-le dio unos pequeños golpecitos en la pierna-en un ratito vuelvo.

Para ambos, ese fue el día más largo de sus vidas, sobre todo para Lali. Pensaban que nunca llegaría el momento, hasta que llegó. Lali se encontraba tumbada, en la camilla, rodeada de médicos y con Peter al lado, alentándola.

-Vamos mi amor, ya queda poco, tú puedes-le apretaba la mano. Lali estaba empapada en sudor, respirando profundamente. Empujó con todas sus fuerzas.

-Mira papá-le dijo la matrona-aquí viene el primero, asómate-Peter hizo lo dicho y vio la cabeza de su primer hijo, Peter Lanzani Espósito. Un par de lágrimas cayeron por su rostro. 

Un par de minutos después llegó el segundo, Ismael. Le dejaron cortar el cordón umbilical y él lo hizo encantado.

Media hora más tarde, Euge y Pablo entraron a verlos, después de que limpiaran a los bebés y los vistieran. Lali tenía en brazos a uno, y Peter a otro. Se observaba una estampa familiar preciosa.  También entró a visitarlos el padre de Peter, y una cantidad de amigos y conocidos.


Sin duda para los dos, ese fue el día más emotivo e importante de sus vidas, un día que jamás olvidarían y que siempre recordarían como el más bonito. Una experiencia inolvidable para ambos. Ahora sí, empezaba una nueva vida para ellos, con dos personas más en su familia, rodeadas de paz y de amor.

Novela: "Amor Prohibido"




Capítulo 47

Peter y Lali agradecieron a los policías por su trabajo, y especialmente a Marcos, un muy buen amigo de Peter.

-¡Eh, Peter!-lo llamó-una cosa más-se acercó junto a él y a Lali.

-Quería proponerte con tu mujer aquí… sé que vas a ser padre y como ya sabes yo soy desde hace muy poco-Peter frunció el ceño, confundido- Además… acabas de graduarte en el grado de criminología y hoy has demostrado astucia y valor con todo este caso, así que… me gustaría proponerte que si cuando tu mujer dé a luz te gustaría incorporarte al cuerpo policial, haciendo las pruebas necesarias para poder incorporarte obviamente-Peter miró a Lali, y ella le sonrió, observando ese brillo especial que desprendían sus ojos verdes.

-Me encantaría-se dirigió a Marcos al final-sería un honor, es lo que siempre he querido y no imaginaba conseguirlo tan pronto-ambos se abrazaron-muchas gracias.

Al fin se despidieron de Marcos y volvieron a casa, junto con sus mejores amigos.

-Chicos, siento que todos os hayáis pedido el día libre, pero creo que deberíais volver-musitó Peter.

-¿Estás de broma? Es como si hubiéramos empezado de nuevo, entrar a casa de nuevo me ha dado otra sensación a cuando he salido esta mañama. Estoy feliz, muy feliz. Y nada me apetece más que pasar el día contigo -le dejó un dulce beso en la comisura de los labios.

-¡Sí! Además esto merece una celebración, ¿no?-sonrió Euge.

-¡Voy a buscar algo!-se fue Pablo hacia la cocina.

-Eh, espera, que tú eres capaz de traerte todo el mini bar-fue Peter tras él y las chicas rieron.

-Ay amiga-la abrazó Euge-¡me alegro tanto, tanto! Ahora vas a poder estar tranquila, nunca más os va a molestar.

-Sí, la verdad es que si ya era feliz antes, ahora con esto mi felicidad es completa, ahora puedo vivir tranquila junto a mi hermosa familia-sonrió y Euge le devolvió la sonrisa.

-Pero que sepas que esto podría haber acabado muy mal con tu arrebato de quedar con él-le regañó con el dedo índice levantado- por suerte todo ha salido bien, pero podría haber terminado en una desgracia. Ese hombre está loco. Y sigo enfadada contigo por haberte marchado así y no decirme nada-Lali la abrazó de nuevo.

-No te enfades porfi-le puso voz de nena y la abrazó de nuevo-lo siento, ya lo sé y tienes razón en todo, pero sé cómo eres y si te lo hubiera contado te habrías puesto como loca, y lo sabes-dijo antes de que Euge pudiera abrir la boca y ella rió, sabía que su amiga tenía razón-lo importante es que estoy aquí ¿vale? que estamos todos, juntos.

-¿Y has hablado con tu madre?

-Sí, me ha llamado enseguida y no he podido hablar mucho con ella, pero le he contado por encima y sabe que ya está todo bien.

-¡Aquí estamos!-gritó Pablo con tres copas en la mano y una botella de vino blanco.-La, a ti te he traído una coca-cola-le mostró todos los dientes.-Bueno-dijo rellenando las copas-por los amigos-levantó su copa y todos brindaron.

Lali comenzó a sentir unos dolores muy fuertes en su vientre y comenzó a notar  algo frío que recorría sus piernas. Miró para debajo y se puso pálida. Había roto aguas.



lunes, 21 de julio de 2014

Novela: "Amor Prohibido"

Chiquis aquí acaba este pequeño maratón. Deciros que me voy 3 o 4 dias a la casa de campo de una amiga, allí no tiene internet así que no podré subir. En volver haré otro maratón, y ya termino novela. Prometido, y no serán más de cuatro días de verdad, espero que me disculpéis, ya que estoy de vacaciones pero no siempre puedo subir. Gracias!

Capítulo 46



Al día siguiente, cada uno se fue a sus respectivos trabajos. Ambos hablaron para intentar seguir con sus vidas normales y Peter le aseguró que no se preocupara, que confiara en él en que pronto acabaría todo. Los días transcurrieron normales, entresemana ellos se veían cuando volvían de trabajar. Peter estaba en el trabajo cuando recibió un mensaje. Lo leyó y entonces se puso serio.

-<<Vamos allá>> dijo para sí mismo.

-Lucas-fue a hablar con su jefe-tengo que salir antes, por el tema que estuvimos hablando-Lucas hizo una cara de sorpresa.

-Ah, de acuerdo, no te preocupes. Todo bien. Pero cuídate, amigo-Peter asintió, agarró sus cosas y salió del trabajo. Se metió un chicle en la boca y fue hacia su casa, tranquilo. Lali todavía tardaría un par de horas en ir a casa. Él abrió y dejó las llaves, entonces se puso a hacer cosas.

-Hola Peter-se escuchó una voz masculina desde la otra habitación. Era Benjamín.

-¿Co-cómo has entrado aquí?

-La puerta está cerrada, pero tenéis ventanas. Tan sólo hay que ser un poco listo, si estáis en casa no conectáis la alarma.

-¿Qué quieres?-Benjamín soltó una carcajada.

-Tú sabes muy bien lo que quiero-Peter retrocedió un par de pasos y Benjamín sonrió de nuevo.

Veinte minutos después, la casa de Peter y Lali estaba rodeada de coches de policías y una ambulancia. Lali llegó a su calle, aparcó el coche y se llevó la mano a la boca al ver la situación. Los ojos se le cristalizaron y el corazón se le aceleró. Había varias personas mirando y el perímetro de su casa estaba vallado. Sin dudarlo un momento se metió por debajo de la valla y un Policía la detuvo.

-¡Es mi casa! ¡Y mi marido!-el policía la soltó y entonces Lali vio salir a Peter, mientras charlaba con un policía.

-Oh, dios mío-susurró con apenas un hilo de voz y se tiró a sus brazos-Peter también la abrazó con fuerza.

-¿Qué ha pasado? Me avisó mi jefa de que tenía rodeada la casa de policías Peter, casi me muero-se percibía la angustia en su voz, estaba al borde del llanto.

-Todo ha acabado mi amor-le sonrió, aliviado. Entonces aparecieron Eugenia y Pablo con la misma cara de angustia que tenía Lali. Al verlos fueron rápidamente a abrazarlos. A Lali le llamó su madre, preocupada, también había salido en las noticias. Pero lo cierto es que Lali todavía no sabía lo que había ocurrido.

Peter agarró a Lali de la mano, y sus amigos lo siguieron.

-Mi amor, este es mi amigo Marcos, el jefe de policía de Forks que te conté-lo presenta-el día que te viste con Benjamín, que yo más tarde me fui de casa, fui a hablar con él y le conté que Benjamín nos seguía a todas partes, que te amenazó, todo lo que te hacía a ti, le conté todo…  y al no tener pruebas, si hubiera sido cualquier otro policía no hubiera hecho nada por mí, pero Marcos me creyó y estuvieron observándolo. Hoy me envió un mensaje diciéndome que llevaba todo el día siguiéndome y observándome, así que salí del trabajo antes y fui a casa porque sabía que tú ibas a tardar, quería que al fin reaccionara, que hiciera algo para que pudieran meter mano en el asunto-Marcos asintió.

-Así es, estuvimos observando cuando Peter entró a la casa. En primer lugar-dijo contando con la mano-eso ya es allanamiento de morada, delito castigado por la ley. Después, nos quedamos observando que hacía, a esperas de intervenir, y se le lanzó a Peter al cuello, intentó golpearle varias veces, y entonces sacó una pistola, y ahí intervenimos. Pudimos observar que no se lo esperaba, así que se asustó y disparó  a la pierna de un policía, por lo que ahí observamos ya más de dos delitos penales. Al ir armado, entraron más refuerzos y finalmente soltó la pistola, después de que le disparáramos, pero la bala le dio en el hombro así que simplemente está herido de gravedad, pero sobrevivirá.

-Pero… ¿se le castigará no?-preguntó Euge.


-Por supuesto, Peter es mi amigo y me fío de su palabra-continuó Marcos- así que por lo que me contó esto ya viene de hace tiempo y ese hombre no es la primera maldad que ha hecho. He hablado con las autoridades de Houston, que es de donde es él y ya habían recibido más quejas de él. Hemos acordado que pase en prisión veinte años, tendrá la entrada prohibida en Forks y tendrá una orden de alejamiento hacia Lali y Peter. Ese tío no se os volverá a acercar.

A Lali se le iluminó el rostro y abrazó a Peter, por fin, por primera vez en años, se sentía libre, liberada, totalmente liberada de esa carga que Benjamín suponía para ella, ahora sabía que podrían vivir en paz.