lunes, 21 de julio de 2014

Novela: "Amor Prohibido"

Mil disculpas por mi ausencia, demasiadas complicaciones familiares en pocos días... como recompensa hago maratón, queda poco para el final. Que tengáis un buen día!



Capítulo 42

Peter llegó a casa aproximadamente a las ocho de la madrugada. Dejó las llaves en la mesa del salón y comenzó a deshacerse el nudo de la corbata mientras subía a su habitación. Abrió la puerta lentamente, intentando hacer el mínimo ruido posible. En su cama, estaba Euge durmiendo, pero no estaba Lali. Peter frunció el ceño y despertó a Eugenia, moviendo su cuerpo con delicadeza.

-Ummm…-se quejó ella

-Soy Peter-Ella abrió los ojos de repente.

-¿Qué pasa Peter?

-¿Y Lali?

-¿Cómo?-preguntó todavía con los ojos cerrados.

-Lali, no está aquí, ¿Dónde está?-entonces abrió los ojos y miró a su lado de la cama.

-Ayer nos fuimos a dormir juntas, estará en el piso de abajo desayunando o en el baño.

-No está aquí en casa, y la puerta no estaba cerrada con llave, pensaba que habías sido tú ¿no la has oído marcharse?

-No, pero estará comprando o tal vez dando una vuelta.

-Estoy preocupado… son las ocho y cuarto de la madrugada, ¿Dónde habrá ido a esta hora? Y ayer llegasteis tarde, ella es dormilona, es muy extraño que se levante tan temprano-Euge se sienta en la cama.

-Voy a llamarla-marca su número y se pone el auricular en la oreja-comunica.

-Voy a intentarlo yo-espera que el móvil marque tonos-igual.

Peter se sienta en la cama, al lado de Euge y se tira el pelo hacia atrás.

-Dios, ¿Dónde te has metido mi amor?

-Tranquilo Peter-le pone la mano sobre la espalda-seguro que está bien y en un rato nos explica donde estaba.

-Yo no puedo dormirme ahora, me voy a buscarla-se levanta de la cama.

-Espera, me visto y te acompaño-agarra su ropa y se mete en el baño.

Unas horas antes…

-¿Tienes sueño?-preguntó Euge a Lali mientras entraban por la puerta.

-Un poco, ¿y tú?-Euge asintió.

-Yo estoy muerta, voy a coger la cama y a entrar en coma.

Ambas se desmaquillaron, se cepillaron los dientes, se pusieron el pijama y se metieron en la cama. Euge como dijo, se quedó dormida a los cinco minutos de meterse en la cama.

 Lali no dejaba de dar vueltas, pensando en Benjamín. Agarró su móvil y escribió un correo, pensó que seguramente Benjamín no habría cambiado de correo, así que le envió uno, dudando de si recibiría una respuesta:

<<Hola, soy Lali. Me gustaría hablar contigo a solas, en cuanto puedas dame una dirección y una fecha, sé que sigues en Forks.>>

Dejó el móvil en la mesita de noche, y aproximadamente media hora después obtuvo una respuesta suya.

<<Hola ¡Pensaba que nunca me lo dirías! No vivo muy lejos de vosotros, pero ahora no estoy en casa. ¿Te parece que quedemos en veinte minutos en el parque que hay en la Avenida Gordon?>>

A Lali le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. No sabía si estaba haciendo lo correcto, si se arrepentiría o no de esto, y sabía lo que suponía quedar con Benjamín y a estas horas de la madrugada, donde no habría mucha gente por la calle. Después de pensarlo durante un par de minutos, respondió:


<<Allí estaré>>

martes, 8 de julio de 2014

Novela: "Amor Prohibido"


Capítulo 41


Lali

No entiendo la gente que dice que todo tiempo pasado fue mejor. Lo mejor de mi pasado es que ya ha pasado. Benjamín es parte de mi pasado, y el pasado hay que olvidarlo para seguir adelante, hay que afrontar ese pasado que nos da miedo, porque sino jamás podremos avanzar. 
El pasado es como un alimento que dejaste olvidado en la heladera, se pone rancio, se pudre, hay que tirar el pasado y vivir el hoy. El pasado es como un vestido que nos podemos quitar y no usar nunca más.
Dicen que nadie escapa a su pasado. Yo digo que no escapa el que no quiere escapar. Yo no le escapo al pasado, le huyo, yo vivo el presente.
La misma palabra te lo dice, "pasado", es algo que ya pasó, que ya fue. Por eso lo mejor es dejar atrás el pasado.
No entiendo la gente que se emperra con remover su pasado ¿Qué es lo que buscan? ¿Qué esperan encontrar? El pasado te amarga, te da insomnio, te vuelve obsesivo.

Era el día de la graduación de Peter y Pablo. Lali estaba muy feliz de que su esposo hubiera conseguido lo que tanto quería, y orgullosa de todas las decisiones que ambos habían tomado. Este era un día para festejar, y para olvidarse del pasado y del futuro, y de todas las cosas feas. Era momento de disfrutar, era un día especial para Peter, y por tanto para todos. Eugenia había ido a estar con Lali para arreglarse juntas y así ir también juntas a la graduación. 

Ambas lucían espectaculares. Euge llevaba un vestido azul celeste, de textura lisa que se ajustaba perfectamente a sus curvas. Era en forma de palabra de honor y llevaba unos altos tacones plateados. El color de Lali era rojo, también ajustado, resaltándole su abultado vientre. Tenía un sencillo escote y era de tirantes. Los tacones de ella eran negros. Las dos se veían radiantes. El padre de Peter pasó a por las dos y juntos fueron a la graduación. Llevaba casi cinco meses sin probar una copa, contando además que había asistido a la boda de Lali y a alguna celebración más y no había tomado ni una gota de alcohol. Estaba yendo a rehabilitación para curarse, se estaba esforzando mucho por volver a ser una familia. Cuando llegaron allí, se sentaron.

-Pablo Martínez García-anunció la directora por el micrófono, que se encontraba en el escenario. Le dio la mano y le felicitó, como al resto de alumnos. Euge y Lali le aplaudieron, y Euge se puso a gritarle como una loca. Y lo mismo cuando le llegó el turno a Peter.

-Juan Pedro Lanzani Vázquez-Lali se puso a silvar, y su padre, a su lado, aplaudía orgulloso. Peter les dedicó una amplia sonrisa y se retiró con su graduado. 

Se fueron todos juntos a cenar. Lali, Euge, el padre de Peter y Pablo. 

-Bueno-dijo Lali aclarándose la garganta- quiero proponer un brindis, aunque yo y mi suegro sea con coca-cola-todos rieron- por Pablo, y sobre todo por mi marido, Peter, por el gran esfuerzo que ha hecho sacándose esta carrera, trabajando en dos lugares para mantenernos y ayudándome a mí en casa, estando siempre al cien por cien. Por tí, mi amor-Peter brindó su "amstel" con ella, sonriéndole orgulloso. Estuvieron hasta tarde, el padre de Peter se marchó a su casa, y tan sólo quedaban las parejas.

-¡Vamos, venid!-insistió Pablo-¡mi amor, aunque salga con mis amigos no molestas, es mi graduación y mi novia puede salir conmigo de fiesta!

-Y lo sé-respondió Euge-sé que tanto Lali como yo podemos, pero aún así es vuestra graduación-remarcó el "vuestra"- y es una fiesta con vuestros amigos, para celebrarlo, os estan llamando para ir, vamos.

-Cariño-intervino Lali-Eu tiene razón, no es que pase nada porque vayamos pero después de vuestro esfuerzo os toca celebrarlo a lo grande con ellos, es lo más normal y lo entendemos. Además, sabes que si fuera yo estarías todo el rato cuidándome y pendiente de mí. Te mereces un buen descanso, porque vayas a ser padre no significa que ya no puedas salir con tus amigos de fiesta-rió-enserio Pit, sal y diviértete, yo estaré bien.

-No quiero dejarte sola...

-Bueno cabezota, entonces yo dormiré con ella, me quedaré en tu casa a dormir ¿de acuerdo?

-Entonces está bien, gracias cuñi-sonrió.

-Anda, venga-Pablo se acercó a Euge y la abrazó.

-¿Sabes que eres la mejor, no rubia?-dijo poniéndole "morritos" para que le besara.

-Sí, lo sé. Tú ten cuidado, intenta pasártelo bien sin acabar por los suelos, y ojo con las chicas.

-Buenas noches mis amores-musitó Peter, besando primero a Lali y después su barriga. -descansa mi amor, mañana te veo. 

-Pásatelo bien ¿vale? disfruta que hoy es tu noche, y te la mereces. Yo estaré con Euge y estaré bien, en casa te esperaré para cuando vuelvas-Peter la besó dulcemente.

-Toma las llaves-le dio Pablo las llaves de su coche a Euge para que volvieran a casa. Ellos llegarían a casa por la madrugada y seguramente borrachos, así que para que ellas no volvieran andando decidieron prestarles el coche en el que habían ido a la graduación-Te quiero-le lanzó un beso al aire y finalmente se fueron.

-Aunque sea tarde, voy a mandarle a mamá la foto de Peter con el graduado, no sé si se acordaba que era hoy, pero se alegrará mucho-Lali se la envió y guardó de nuevo el móvil en su bolso. Cuando se puso el cinturón en el coche, vio por la ventanilla que allí estaba de nuevo. Era Benjamín, a lo lejos, miró como arrancaban y se dispuso a caminar, apartando la vista, como si no llevara allí observando un largo rato. 

Hay que soltar el pasado de una buena vez, no sirve para nada.
Todos tienen la necesidad de resolver algo del pasado, como si se ganara algo con eso. Por favor, hay que mirar al futuro.
No lo entienden, nadie lo entiende, hay que soltar el pasado. Es la única manera de ser feliz.
Les encanta hablar y hablar… se usa tanto el tiempo pasado y tan poco el tiempo presente, o futuro. Si miras para atrás lo único que haces es detenerte.
El que vive colgado del pasado se vuelve una persona resentida, rencorosa o melancólica, lo cual es peor.

Yo trato y trato de soltar el pasado, pero parece que es el pasado el que no me suelta a mí.

Novela: "Amor Prohibido"

Capítulo 40


Lali despertó en el hospital.  Peter estaba a su lado, dormido en una silla mientras tenía su mano agarrada. Les costó situarse y poder localizar en el lugar en el que estaba, entonces un profundo terror invadió su cuerpo.

-¿Peter?-preguntó con a penas un hilo de voz. 

-Mi amor, te has despertado-sonrió. Tenía los ojos rojos y algo hinchados. Lali todavía se asustó más.

-¿Qu-qué ha pasado? los bebés-preguntó en un tono de amargura, conteniendo las lágrimas, evitando que su voz se quebrara. Se llevó rápidamente las manos a su vientre.

-Tranquila, tranquila-le acarició la cara- Ellos estan bien. Y tú tambien, sólo ha sido un susto. Voy a llamar al doctor para que te explique, ¿vale? vuelvo enseguida-Lali soltó un suspiro de alivio. No tenía ni idea como había llegado ahí ni que había pasado, pero al menos sabía lo más importante, y es que sus hijos estaban bien. 

-Veo que ya has despertado-entró su médico, sonriendo.-tranquila Mariana, todo está bien, tan sólo estás un poco débil. Verás, sólo te has desmayado, ha sido un ataque de nervios. Esto en una persona a penas tiene importancia, pero en una mujer embarazada sí la tiene, ya que puede conllevar muchos riesgos, entre ellos abortar-Lali escuchaba atentamente. Peter no le soltaba la mano.-por suerte este no ha sido el caso, lo más seguro es que los hubieras perdido si te hubiera pasado en los primeros meses, pero tu embarazo está muy avanzado y ellos están perfectamente-Lali sonrió y apoyó la cabeza en la camilla, respirando tranquila.-Sin embargo, tal vez los notes  algo inquietos y es normal, ya que ellos perciben el estado de ánimo de su madre, por lo que te voy a recetar unas cosas para que te las tomes durante unos días. No son dañinas para los bebés, no te preocupes, te ayudarán a estar tranquila, y a ellos también. 

-Muchísimas gracias una vez más, de verdad muchísimas gracias. ¿Y puedo irme ya?

-Cuando quieras, tan sólo estábamos esperando a que te despertarás. Eso sí, asegúrate-se dirigió ahora a Peter-de que en llegar a casa coma algo y se tome lo recetado, ¿de acuerdo? ahora mismo su cuerpo está un poco débil, no es preocupante pero conviene. Y en cuanto a esto, no hace falta que os diga que debéis evitar cualquier situación en la que se vuelva a poner así, no es bueno ni para ella ni para vuestros hijos.

-Muchas gracias-dijeron los dos. 

Recogieron todas sus cosas del hospital y se marcharon. En el camino de vuelta a casa ninguno de los dos dijo ni una palabra, ni mencionaron lo ocurrido. Lali iba mirando por la ventanilla, con las manos sobre su vientre. Peter tenía la vista fija en la carretera y las dos manos sobre el volante. A menudo observaba a Lali por el rabillo del ojo, pero le daba miedo decir algo y, tampoco sabía bien qué decir. Pasaron por la farmacia y compraron lo recetado por el doctor. Una vez en casa, Peter nada más llegar se lo preparó y le hizo un zumo de naranja natural con un bocadillo de pan y pavo. Ella estaba en el sofá del salón. Peter le sacó todo para que se lo tomara.


-Te he hecho un zumo de naranja por las vitaminas, creo que te vendrá bien. 

-Gracias-musitó Lali, tomándoselo junto con la medicina. Él se sentó a su lado, observando que se lo tomaba todo.

-Cariño...

-Lo sé-le interrumpió-sé que lo hacías para protegerme. Bueno, porque creías que así me protegías, se que no lo hiciste a mala intención.

-Déjame al menos explicarte como fue, pero prométeme que vas a estar tranquila-Lali asintió e hizo todo lo posible para estar lo más calmada posible. Peter le contó como fue, que cuando ella se marchó al servicio en el avión él escuchó su móvil vibrar, que vio que tenía un nuevo correo y que le extrañó. También que al mirar de quien era no pudo olvidar abrirlo y que como era su luna de miel no quiso amargársela por él. 

-No importa Peter, simplemente... prométeme que si vuelves a saber algo de él, lo que sea, me lo dirás. Ocultándomelo no será mejor.

-La...-intentó discutirlo.

-Prométemelo Peter.

-Está bien, te lo prometo, ¿vale?-ella asintió y lo abrazó.

-Tengo miedo Peter, tengo miedo de lo que intente hacer-él todavía la abrazó con más fuerza.

-Escúchame Lali, no voy a dejar que se nos acerque ni que intente hacernos daño. Denunciaré a ese tipo o yo mismo le partiré la cara, no voy a dejar que se acerque a tí. No va a pasar nada.

-Creo que lo infravaloras Peter, de verdad. Es capaz de más de lo que tú crees, ha venido a Forks a propósito...

-¿Confías en mí?

-Claro que sí.


-Pues hazlo ahora también, ese tipo no volverá a acercarse ni a tí ni a mis hijos. 

Novela: "Amor Prohibido"

Capítulo 39



Los días juntos les pasaban volando, a pesar de la pesadez de la rutina y de que apenas se veían si no era a la hora de comer o cenar, el amor que ambos se tenían podía superar todo lo malo. Lali ya estaba de siete meses, con una barriga que ya era más grande que ella y con náuseas y mareos como algo normal en su día a día. Pero, ni si quiera eso podía con su inmensa felicidad. En dos días sería la graduación de Peter, donde obtendría el título universitario de criminología forense, con especialización en el área policiala. Había obtenido unas altas calificaciones a pesar de que a penas tenía tiempo para estudiar, siendo unas de las más altas de la universidad de Forks. 

Peter y Lali salieron a comprar las últimas cosas para la llegada de los bebés, ya que sólo quedaban dos meses para su nacimiento. 

-¿Has cerrado bien la puerta?-preguntó Lali mientras iban hacia el coche y revisaba su móvil.

-Sí, mamá.

-Bien-le sacó la lengua. 

Estaban a punto de subir al coche cuando Lali se quedó mirando a un punto fijo, asustada. Peter miró rápidamente donde Lali miraba y cerró la puerta del coche con rabia, dirigiéndose a esa dirección. Lali corrió tras él, percatándose de que no pasara ningún coche antes de cruzar la carretera, cosa que Peter no había comprobado.

-¡¿Qué mierda estas haciendo aquí?!-le empujó. Él levantó las manos, en "son de paz",

-Eh, yo también me alegro de volver a veros pareja. Veo que ya te queda poco para ser madre-musitó observando el vientre de Lali. Ella se llevó las manos ahí, acariciándolo.

-¿Qué demonios quieres Benjamín?-preguntó detrás de Peter, intentando mostrarse serena.

-¿Qué pasa que tengo que querer algo para hacer una visita a mi ex pareja? simplemente quería ver que tal os iba todo, ya que no contestaste a mi mensaje.

-¿Qué mensaje? ¿de qué hablas?-frunció el ceño

-¡Cállate!-le gritó Peter.

-Oh, ya veo lo que pasa, tu maridito se metió en tu cuenta y te lo ocultó, ¿no es así?-Lali miró a Peter extrañada.

-¡Que te calles, joder! escúchame hijo de puta-advirtió señalándole con el dedo-no se que mierda haces aquí ni que mierda pretendes conseguir, pero te juro que como vuelva a verte acercarte a mí o a mi familia te vas a arrepentir. Vámonos-musitó seco y Lali le siguió.

-¡Me alegro de que todo os vaya bien!-Peter apretó los puños con fuerza, clavándose las uñas en la palma de la mano, intentando reprimir sus ganas de pegarle una paliza.

-¡Pit! ¡Peter!-él se detuvo en la puerta de su coche y se giró hacia ella- ¿me puedes decir de que mensaje hablaba?

-¿Puedes entrar al coche por favor? ¿Podemos hablar en otro lugar?-Lali simplemente entró al coche, en silencio. Peter arrancó y paró frente a la tienda donde iban a comprar, bien lejos de su casa, y de donde habían visto a Benjamín. 

-Antes de que digas nada-prosiguió Peter- no te dije nada para no preocuparte, sé como eres con el tema de Benjamín y con el embarazo y todo no quería...

-¿Y no es para preocuparse Peter?-elevó su tono de voz-¡mira donde ha aparecido! ¡aquí, en Forks, frente a nuestra casa! Ha venido desde Houston a propósito ¿para qué?  y sabía donde vivimos, nos tiene localizados. ¡Ese tipo esta loco por dios! ¿pretendías ocultármelo siempre?

-Cálmate La, por favor, yo sólo quería evitar que te pusieras así-intentó tocarla y ella le apartó.

-¿Y qué? ¿Pensabas que él viendo que no contestábamos iba a parar y se iba a quedar en casa? No, Peter, no. Y ¿qué hacías mirando mi correo y borrándome el mensaje? ¡es MI correo, no tienes ningún derecho y mucho menos de ocultármelo!

-Cálmate, por favor... -le pidió con los ojos vidriosos- ¿Lali? ¿mi amor? ¡ayuda, por favor, necesito una ambulancia!


jueves, 3 de julio de 2014

Novela: "Amor Prohibido"

Capítulo 38



-¿Cómo?-se miraron Peter y Lali, algo perplejos, pero a la vez les recorría un sentimiento de alivio.

-Como lo habéis escuchado, enhorabuena papás, son dos varones. Mirad ahí-señaló la pantalla donde podían observarse las dos cabezas-¿véis? estan muy pegados y a penas había podido diferenciarlos cuando te hice la primera ecografía, pero hoy enseguida he escuchado dos latidos, y evidentemente al fijarme lo he podido comprobar.

Peter y Lali se abrazaron, felices. Se sentían como dos niños cuando les regalan un juguete nuevo.

-¿Estás contento papito?-preguntó Lali entrando a casa.

-¿Que si estoy contento? ¡soñaba con este momento! Mi felicidad ahora es doble-sonrió

-Sí, y los gastos también-soltó una carcajada nerviosa-mi amor, yo no se como es cuidar a un  hijo, ¿como voy a cuidar a dos a la vez? y dos cunas... y todo por dos.

-Ey, esto debe ser motivo de alegría-le agarró las manos-sí, tienes razón con que es doble de todo, pero vamos a saber salir adelante. Tenemos nuestra propia casa, estamos instalados, hoy por hoy gracias a dios no nos hace falta de nada, tenemos casi todas las cosas para un bebé. Ahora solo falta para el segundo. Vamos a saber llevarlo, tan sólo es cuestión de práctica, iremos aprendiendo sobre la marcha-Lali sonrió.

-Tienes razón, y soy muy feliz, de verdad, estoy feliz de saber que llevo a dos bebés tuyos en mi barriga, pero me asusta. Y tú vas a trabajar y yo voy a tener que ocuparme de dos, ¿y si no se llevarlo?

-Me gustaría poder estar contigo en casa, y lo sabes...

-Lo sé-intervino Lali inmediatamente-eso no lo dudo en ningún momento.

-Pero mientras yo no esté en casa puede ayudarte Euge o tu madre los primeros días, yo también puedo decirle a Victoria que también te eche una mano, ella no tiene nada mejor que hacer y es de confianza. Verás como todo va a salir bien, y ayuda no nos va a faltar.

-Mientras estemos juntos sé que sí saldrá todo bien-le besó dulcemente y sonrieron pegados frente con frente, mientras se miraban a los ojos.

-Entonces... ¿ya podemos ponerles nombres?

-¡Sí! ¡quiero ponerles nombre ya! son dos y además nenes, ¿qué te parece si tú se lo pones a uno y yo a otro?-los dos rieron-así no hay discusiones, cada uno decide uno.

-Me parece buena idea. Yo he estado pensando unos cuantos este tiempo, y creo que ya lo tengo claro. Me hace ilusión que uno de mis hijos se llame como yo, se que es muy típico pero de veras me hace ilusión. Pero bueno si Peter no te gusta podemos...

-Me gusta-sonrió y le puso una mano en la cara, acariciándolo-y entiendo que te haga ilusión. ¿Qué te parece a tí Ismael? me gusta mucho ese nombre.

-Isma-repitió para sí mismo-me gusta-puso la mano para que le "chocara los cinco"-Hacemos un buen equipo.

-Sí-esbozó una gran sonrisa- Isma y Peter, os estamos esperando, os queremos mucho mucho-musitó Lali tocándose la barriga mientras sonreía cual enamorada. Peter también sonrió tiernamente, le dio un beso en la frente y después besó su barriga.

Los futuros padres comenzaron la semana y se dispusieron para volver al trabajo, las increíbles vacaciones que pasaron por su luna de miel parecían ya tan lejanas... sin embargo, los días les pasaban volando. Llegó el sábado y Peter y Lali prepararon una comida para anunciar a ambas familias cual era el sexo de "su bebé". Euge y Pablo no pudieron aguantar hasta el sábado para saber el sexo, y no pararon de insistir a Peter y Lali hasta saberlo, así que la comida tan sólo era con sus familiares. Lali y Peter les enseñaron toda la casa, donde dormirían los padres de Lali y sus hermanos ya que iban a pasar allí todo el fin de semana. La casa tenía muchos metros cuadrados así que tenían habitaciones de sobra para que se quedaran allí. Anunciaron que no era un bebé, sino dos, y que eran varones. También les contaron los nombres que habían elegido y les enseñaron las eco-grafías. Fue una comida de celebraciones y alegría. 

martes, 1 de julio de 2014

Novela: "Amor Prohibido"

Capítulo 37



-¿Qué pasa macho? Apenas lleváis una semana casados y ¿ya te has metido una cagada?

-No es eso, bueno... no sé. El caso es que... cuando cogimos el avión, Lali recibió un correo a través del móvil. Ella me dijo que ese correo sólo lo utilizaba para cosas de trabajo o personales de la familia, y cuando me lo dio a mí me dijo que muy poca gente sabía de ese correo. Entonces... me extrañó mucho, la han despedido y sí... da clases particulares y cuida a unos niños pero si su jefa quiere algo digo yo que le enviaría un wassap o la llamaría ¿no? al igual que su familia

-No sé a donde quieres llegar Peter...

-El caso es que...-miró si se acercaba Lali-abrí el mensaje, y era Benjamín-susurró

-¿Benjamín el ex de Lali?

-El mismo-musitó algo preocupado

-¿Y... qué demonios quería?

-Le escribía a Lali diciéndole que había estado en la boda, que se había enterado de su embarazo, que enhorabuena por todo y que pronto nos veríamos. Al final del mensaje me mandaba saludos a mí.

-Menudo capullo... ¿y Lali que dijo?

-Ese es el tema...que borré el mensaje para que no lo leyera-Pablo hizo un gesto de sorpresa-lo sé, sé que hice mal en ocultárselo y meterme en su correo, sé que tampoco tengo ningún derecho de leer el  mensaje y borrárselo, pero no quería preocuparla y menos en nuestra luna de miel. Pablo... le teme a ese hombre, piensa que quiere hacernos daño, si le decía lo que le había escrito... conozco a Lali, no habría podido estar tranquila, y con el embarazo y todo... -suspiró-simplemente no quería preocuparla.

-Mira... yo sí pienso que ese mensaje a Lali es a mala leche, y está claro que no se alegra por vosotros, ni por vuestra boda, ni por el embarazo, pero no creo que quiera haceros daño ni que trame nada malo, simplemente busca molestar y supongo que llamar la atención de Lali, pero no creo que Benjamín sea algo por lo que debas preocuparte, enserio. 

-¿Crees que debo contárselo a Lali?

-No creo que hicieras bien en meterte y borrárselo, pero si tanto se preocupa por Benjamín creo que hiciste bien en no contárselo, en su estado no es bueno que esté nerviosa. No creo que ese mensaje sea para preocuparte, si mandara más o intentara molestar de otras maneras, entonces cuéntaselo. Pero si se queda en ese mensaje, olvídalo. No debes preocuparte por eso, ahora céntrate en tu mujer y en tu hijo, ¿vale?-Peter sonrió.

-Gracias una vez más, ven aquí-lo abrazó y los dos rieron.

-Venga, vamos a sacar algo que sino sospecharan de que tardemos tanto-agarraron dos coca-colas y un par de cervezas y salieron con las chicas al salón. 

Estuvieron toda la mañana viendo fotos, recordando y riendo. Como siempre, pasaron una buen día entre amigos. Peter y Lali al fin se quedaron solos. 

-¿Qué piensas?-preguntó Lali a Peter, mirándolo mientras veían la tele.

-En que mañana sabremos el sexo de nuestro bebé-Lali esbozó una sonrisa.

-Sí, me muero de ganas de saberlo y de decirlo a todos. 

-¿Sabes? he pensado en hacer una comida familiar, todos. Tu familia y la mía, bueno y Euge y Poli también, y así anunciar el sexo de nuestro bebé a todos, en persona.

-Eso sería genial, poder volver a juntarnos todos y verlos, mi madre no paraba de decirme que cuando iríamos a visitarlos, así que estupendo.

-Sí, pero mejor si vienen ellos aquí ¿no?

-Claro, vienen ellos y así ven nuestra casa y ni nosotros ni tu padre tenemos que viajar.

-Genial-sonrió-mañana hablaré con mi padre, tú habla con los tuyos para ver cuando pueden venir.

Al día siguiente, se levantaron ambos nerviosos e ilusionados, no podían dejar de hablar sobre el tema. Cuando llegaron al hospital, Peter llamó a la puerta.

-¡Sí!-se escuchó desde dentro.

-Buenos días.

-Hola parejita, ¿cómo vais? ¿preparados para saber que es vuestro bebé?-Peter y Lali se miraron a los ojos.

-Sí-sonrieron ilusionados.

-Recuéstate Mariana, vamos a ver a tu bebé-se tumbó en la camilla y se levantó la camiseta, dejando al descubierto su notable barriga. Peter, al igual que la otra vez, se encontraba al otro lado de la camilla, sentado y dándole la mano. Los tres se encontraban en silencio, el doctor frunció el ceño.

-¿Qué pasa?-preguntó Lali preocupada.

-Un momento-se levantó el doctor y salió de la habitación.

-¡doctor!-dijo Peter.

-Peter... ¿qué está pasando?-preguntó Lali con lágrimas en los ojos.

-No lo sé mi amor... tranquila-le agarró todavía más fuerte la mano, mirándola a los ojos e intentando tranquilizarla.

El doctor volvió a entrar, con una enfermera. Peter y Lali observaban aterrados. La enfermera asintió, y cuchicheó un par de cosas, para después abandonar la habitación.

-¿Doctor?-preguntó Peter, ya muy preocupado.

-Chicos, no sé como no he podido darme cuenta antes... estoy muy sorprendido. Lali... llevas gemelos.

viernes, 27 de junio de 2014

Novela: "Amor Prohibido"

Capítulo 36




Lali fue la primera en levantarse, comenzaban sus náuseas matutinas. Miró a Peter durmiendo a su lado y no pudo evitar sonreír. Intentando no hacer ruido bajó a la cocina y preparó un zumo de naranja, un par de tostadas, cuatro croassans y un café con leche. Lo puso todo en una bandeja y subió a la habitación. Puso la bandea sobre la cama y se sentó, dejando pequeños besos sobre el rostro de Peter.

-Bello durmiente... levanta, vamos...-susurró Lali dulcemente.

-Um... que bien sienta despertar así-sonrió aún con los ojos cerrados-¿Qué hora es?

-Las once y media bonito, hemos dormido bastante-Peter por fin consiguió abrir los ojos y besó a Lali.

-¿Qué es esto? ¿Me has traído el desayuno?-dijo emocionado, agarrando la bandeja.

-Ajá-sonrió Lali.

-Si esque me he casado con la mejor-le besó la mejilla mientras masticaba un pedazo de croassan. 

-¿Has avisado a tu padre de que ya estamos en casa? yo acabo de avisar a los míos

-Se me había olvidado, voy a llamarle-mientras tanto Lali se quedó almorzando del desayuno de Peter.-ya está.

-¿Como está? ¿Lo has escuchado bien?

-Sí, la verdad es que bastante tranquilo.

-¿Y tú estás tranquilo?

-No me siento demasiado bien habiéndolo dejado así de repente, tan rápido y pasar de hacérselo yo todo a dejarlo solo y que se las arregle él mismo. Me tranquiliza que está Vicky-Victoria era una vecina que conocían de hacía años, incluso conocía a su madre y siempre ha intentado ayudarles en todo-ella se pasa muchas veces por casa a llevarle comida o ver como va todo.

-Mi amor, él es mayorcito, va a estar bien y va a saber cuidarse. No es la primera vez que le toca enfrentarse a algo así, y eso no se olvida-le agarró de la mano-y sabes que puede venir aquí siempre que quieras, no estamos tan lejos, puede quedarse unos días si te quedas más tranquilo.

-No es mala idea-sonrió ilusionado-así al menos estaríamos tú y yo con él y no se sentiría tan solo, y podríamos ver que tal está de verdad. Pero... no, ni si quiera llevamos una semana viviendo solos, meter ya a mi padre aquí...

-Pit, ¿y que más da eso si tenemos toda una vida para estar solos? tu padre no va a quedarse para siempre, no me importa, enserio-Peter esbozó una enorme sonrisa

-Te quiero

El timbre de la casa sonó.

-¿Quién es ahora? ¿esperas a alguien?-preguntó Peter

-Yo no, voy a ver-se levantó Lali de la cama.

-¡La! No, voy yo, quédate aquí.

-Pero Pit...

-Que voy yo-se levantó de la cama y bajó rápidamente las escaleras. Lali se quedó algo preocupada. Cuando llegó abajo miró por la mirilla y al ver quienes eran suspiró de alivio. 

-¡Buenos días recién casados!-gritó y al escuchar esa voz Lali bajó rápidamente.

-¡Euge!-ambas amigas se abrazaron como si llevaran años sin verse

-¡Hola Pablo!-lo abrazó también-¿qué hacéis aquí?

-Haceros una visitilla-musitó Pablo

-Y a que nos contéis vuestro bonito viaje de enamorados-sonrió Euge.

-¡Espera voy a por la cámara y os muestro todas las fotos!

-¡Ay sí, quiero saber todo!-Peter y Pablo se miraron y pusieron los ojos en blanco.

-Chicos, ¿queréis tomar algo?

-Si me haces un café te lo agradecería cuñadito-dijo Euge.

-Claro, ¿me acompañas a la cocina Pablo?

-Ahora vuelvo a ver las fotos chicas.

Entraron ambos en la cocina. Peter se pusó frente a él, serio

-Necesito contarte algo.